Grauinert es un excelente material de relleno de bajo coste dotando las construcciones de mayor insonorización y seguridad contra incendios

Grauinert es un nuevo material elaborado a partir de residuos. El tiene propiedades puzolánicas que hacen que, cuando se trata, se comporte de manera similar al cemento. Además de quedar inertizados sus componentes, es decir la capacidad de encapsular y dejar inactivos los elementos químicos que lo forman. El material está compuesto de Lodos (celulosa procedente de la industria papelera), polvos procedentes de acerías, cenizas y compuestos resultantes de las plantas incineradoras de RSU entre otros.

Una vez procesado el material, no crea ni lixiviados ni problemas de desintegración y generación de finos, lo cual ya es una ventaja para la manipulación controlada de estos residuos de cara a su gestión y almacenamiento.

A más, es posible alargar la vida útil de los materiales más allá del vertedero. Este proyecto consigue devolver un material, aunque con otras propiedades distintas, a la naturaleza. Se trata de la reinserción al medio de un material, que en principio era contaminante convertido ahora en inerte e inocuo con el entorno.

El resultado es un producto de baja densidad (ligero), que responde muy bien como aislante térmico y acústico, además de ser ignífugo. Lo cual lo hace apto para diversas aplicaciones para la construcción, siendo un excelente material de relleno de bajo coste para las cámaras de aislamiento de las construcciones, dotándolas además de mayor insonorización y seguridad contra incendios. El material puede bombearse como el cemento, también permite su aplicación proyectada, teniendo buena adherencia en superficies lisas. Asimismo, el material se puede extruir y conformar mediante procesos industriales.

Es necesario entender que dicho material puede realizarse con productos no tóxicos, pudiendo tener una buena aceptación en los mercados más selectivos.

Mater in progress ha difundido las particularidades de esta patente por Barcelona, Zaragoza y Madrid.

En 2006, España quemó en sus once incineradoras alrededor de 1,8 millones de toneladas de residuos. Actualmente estos residuos son almacenados en vertederos clase III de residuos peligrosos.